4 feb. 2015

Humonos. Infierno Blanco.

Chimpancés modificados genéticamente en el Imperio, gracias a estas alcanzaron la inteligencia de un humano. Después de años de esclavitud, trabajando hasta la muerte, tratados peor que animales salvajes, un líder los guío hasta la libertad. Hoy conocido entre los suyos como el Rey Mono, Okosaki, fue el primero en luchar contra las personas que los tiranizaban. Protagonizó el motín que liberó a la mayoría de los humonos, consiguieron esconderse en los alcantarillados y reagruparse. Su única salida fue escapar hacía el infierno blanco. Durante su huida una copia del Manifiesto Comunista cayó en sus manos. El éxodo no fue nada fácil, muchos dieron la vida por su pueblo.

Los humonos siguen siendo chimpancés en todos los aspectos físicos. Aunque debido al control que tienen sobre sí mismos, ya no nos superan en fuerza y agilidad, pero son igual de diestros usando los pies como las manos. Suelen ser hábiles escaladores, cosa que aprovechan para habitar barrancos y simas casi inaccesibles para un humano. De cualquier forma, cuando pierden los nervios se atisba el salvajismo que aún reside en ellos, volviendo a tener la fiereza de sus antepasados.
Una vez en el infierno volvieron a necesitar del liderazgo de Okosaki. Vagaron durante cuatro años intentando encontrar un hogar. Sólo pudieron sobrevivir los más fuertes. Durante el viaje el Rey Mono perdió la vista, su primer sentimiento fue de alivio al saber que no sería capaz de ver más el sufrimiento de sus hermanos. A mediados del cuarto año en la búsqueda de un nuevo hogar, encontraron el sitio perfecto, un entramado de cuevas formado por antiguo coral. A partir de ese momento se conoció al lugar como el Monte Shimai. Cuando consiguieron instalarse el Rey Mono decidió formar un gobierno elegido por el pueblo.

Okosaki sigue vivo en la actualidad, debido a su avanzada edad continua su vida como líder espiritual, ya que desde el éxodo lo consideran la encarnación de un dios. A pesar de que los humonos no tienen una religión muy definida, al Rey Mono le gusta conversar de filosofía y religión con quién este dispuesto a hablar con él. Formando asambleas en plena colonia donde gusta debatir de este tipo de cuestiones. Desde hace un tiempo no quiere influir en las decisiones de la colonia, quiere dejar hacer a los más jóvenes.

La vida en Shimai, aunque no es fácil es de las más tranquilas que se pueden encontrar en el infierno blanco. Los humonos viven en una comunidad comunista, bajo el gobierno de un consejo de sabios elegidos anualmente. Sobreviven gracias a que tienen sus propios cultivos y ganado. Shimai también es un punto de referencia para todos los comerciantes, ya que es un lugar seguro donde pueden hacer negocios justos. La elección del consejo de sabios coincide con la fiesta del fin de la temporada de siega. A pesar de todo, existen humonos que deciden salir de Shimai y vivir su propia historia.

La religión entre los humonos es una cuestión muy personal, no existe ninguna estructura, cada uno es libre de pensar y actuar como crea conveniente. Pero el pensamiento de la comunidad se dirige siempre en una dirección más o menos común. Todos creen en la vida más allá de la muerte, no pueden aceptar que todo quede reducido a la vil existencia que han tenido en este mundo. Cada familia venera a sus propios muertos, lo más normal es que recuerden una o dos generaciones durante sus oraciones. Si un humono lleva una vida notable, es posible que sus familiares le veneren mientras su estirpe se encuentre en este mundo. La única figura que todos los humonos veneran por igual es la del Rey Mono Okosaki,